lunes, 27 de junio de 2016

Elecciones 26J

Buenos días,

ayer 26 de Junio de 2016, fue el día de las elecciones generales de nuestro país. Me desperté con la certeza de que el Partido Popular volvería a imponerse a los demás partidos, pero de nuevo sin la mayoría. Recuerdo aún, que un profesor de filosofía que tuve en el bachillerato predijo ya hace un par de años todo lo que está sucediendo. Lo dijo alto y claro, qué fuerza política ganaría y cómo lo haría. Lo cierto es que al principio no le creía, pues desconocía el mundo de la política, ya que en ese entonces no me interesaba lo más mínimo mi país. 
Ahora, las cosas han cambiado, y, por supuesto, me intereso por mi país, y por las generaciones futuras que se encuentran y se seguirán encontrando sin trabajo debido a la mala gestión de las personas a las que dejamos que nos gobiernen.

Como iba diciendo pues, fui a votar junto a mi hermano a las once horas de la mañana. Cuando llegamos me percaté que solo había personas de entre setenta y noventa años votando, cosa que me sorprendió bastante. Puede que fuera debido a que eran solamente las once de la mañana y que los jóvenes fueran a eso de las seis de la tarde. Pero aún así ese hecho me tuvo todo el día planteándome muchas cosas sobre nuestro país.

Al final de ese día, el PP volvió a ganar las elecciones y, como ya comenté, lo hizo sin el apoyo la mayoría de los españoles. Y entonces la pregunta que nos podemos cuestionar es por qué. ¿Como puede ser que conociendo el estado deplorable de nuestro país, de que hay tantos jóvenes luchando por sus derechos, reivindicando la igualdad, la libertad, el fin de la corrupción... vuelva a ganar un partido como el Partido Popular? Bien, una de las teorías a las que podríamos llegar es que la mayoría de votantes son personas de más de 60 años, que vivieron la época franquista y que ahora son simpatizantes del Partido Popular. Sin embargo, en Terrassa (Cataluña), mi ciudad, ganó el partido de Pablo Iglesias -a pesar de que votaron muchísimas personas de edad avanzada- así como en todo Cataluña, y lo cierto es que tampoco me sorprendió. 
Así pues, la teoría de que salió el PP debido a que fueron muchos ancianos los que votaron no se puede sostener. A no ser, claro está, que tengamos en cuenta que la mayoría de ancianos del sur de España -me refiero a la población jubilada en su mayoría- pasa su tiempo libre viendo programas de televisión como Sálvame, Gran Hermano o cualquier otro programa o serie de televisión basura. Si tenemos en cuenta esto, no es de extrañar que voten a un partido corrupto y de ideas antiguas como el PP. Aquí en Cataluña, la mayoría de la población escucha las nuevas ideas políticas, y mira para un futuro para los jóvenes, porque lo importante es avanzar. Con el Partido Popular es imposible que ese avance se lleve a cabo. Y sí, Mariano Rajoy se pasa los días argumentando que vela por los jóvenes, que no es casta, que su partido no es homófobo ni antiguo, que lo importante somos nosotros "los españoles", pues bien, esto no son más que palabras bonitas que se alejan de la realidad. 
Yo no sé si en España gana el Partido Popular debido a que hay mucha gente anciana simpatizante del PP. Tampoco puedo afirmar que estas personas se pasen los días viendo Sálvame y que cuando votan lo hacen por ellos y no por los que necesitamos encontrar trabajo. Tampoco sé -ni puedo afirmar- que en Cataluña haya más gente que vote a Podemos porque tiene una mentalidad abierta a nuevas ideas y porque está cansada de que la casta gobierne nuestro país. Y con todo esto, no estoy diciendo que los ancianos no deban votar, porque por supuesto forman parte de nuestro país, pero el hecho de que lo hagan con mentalidades cerradas, ancladas en el pasado, no ayuda a que el país mejore. 

Y así como no puedo afirmar nada de esto, sí puedo permitirme pensar que es debido a eso, o al menos prefiero pensar que es debido a eso, y no al hecho de que en España haya muchísima gente sin neuronas que prefiera seguir apoyando a un partido de las dimensiones del Partido Popular antes que a otro que proponga un avance para el país. Porque, queridos lectores, si en nuestro país sigue ganando el PP debido a que simplemente las personas votan por votar, desconociendo los riesgos que sus votos suponen, solo puedo decir que en España seguimos siendo gilipollas. 

Atentamente, Mad girl.

viernes, 24 de junio de 2016

Reseña: Bajo la misma estrella

Título: Bajo la misma estrella
Autora: John Green
Editorial: Nube de tinta
Año de publicación: 2013
Saga: -
Páginas: 304
Precio:  12,95€ 
ISBN: 978-84-15594-01-7







SINOPSIS
A Hazel y a Gus les gustaría tener vidas más corrientes. Algunos dirían que no han nacido con estrella, que su mundo es injusto. Hazel y Gus son solo adolescentes, pero si algo les ha enseñado el cáncer que ambos padecen es que no hay tiempo para lamentaciones, porque, nos guste o no, solo existe el hoy y el ahora. Y por ello, con la intención de hacer realidad el mayor deseo de Hazel -conocer a su escritor favorito-, cruzarán juntos el Atlántico para vivir una aventura contrarreloj, tan catártica como desgarradora. Destino: Amsterdam, el lugar donde reside el enigmático y malhumorado escritor, la única persona que tal vez pueda ayudarles a ordenar las piezas del enorme puzle del que forman parte...

OPINIÓN PERSONAL
Cuando terminé de leer el libro me quedé con muchísimas ganas de reseñarlo, de contaros todas las emociones que me había hecho sentir en tan solo un par de días, pero fui incapaz de hacerla. Me sentía vacía, triste, malhumorada pero a la vez maravillada por el libro que acababa de leer y que se me hizo muy corto. 

Bajo la misa estrella nos introduce en el mundo de Hazel Grace, una adolescente que padece cáncer de pulmón, y que acude a un grupo de apoyo porque su madre cree que está deprimida. Hazel carece de motivación alguna en su vida, aunque está obsesionada con un libro titulado Un dolor imperial, del escritor Peter van Houten, pues este jamás publicó una segunda parte de la historia y Hazel se quedó con las ganas de saber qué pasaba con la protagonista -que al igual que Hazel, padecía cáncer-. 
A pesar de tener una vida monótona y con falta de alegrías, Hazel no es una chica infeliz. Quiere muchísimo a sus padres e intenta mostrarse positiva debido a ellos, aunque lo cierto es que su enfermedad le prohíbe vivir la vida que toda adolescente merece vivir. Esto, sin embargo, cambiará en el momento en el que conozca en el grupo de apoyo a Augustus Waters -amigo de Isaac, que es el único chico del grupo de apoyo con el que Hazel simpatiza-. Augustus es pues otro adolescente que padeció cáncer, le diagnosticaron osteosarcoma un año atrás aunque en teoría pudieron erradicarlo, llevándose eso si una de sus piernas. Es un chico guapo, con muchísima personalidad, y un poco chulo. Desde el primer momento en que verá a Hazel se quedará totalmente enamorado de ella. Y sin pensárselo dos veces irá en su conquista, pues con el cáncer no es bueno desaprovechar los minutos que corren. Y desde ese primer encuentro surgirá entre ellos una de las historias de amor más verdaderas que he conocido hasta ahora. Una historia real, en la que un chico y una chica pasan sus días al lado del otro, olvidando la pesadilla por la que están viviendo, jugando, contándose intimidades, sus más preciados tesoros, descubriendo el amor en todo su esplendor... 
Además, Augustus ayudará a Hazel a encontrar a Peter van Houten, y juntos, descubrirán que lo que parecía ser un escritor con una mente privilegiadamente brillante es totalmente lo contrario. En ese viaje para encontrar a Peter, Hazel descubrirá algo que Augustus le ha estado ocultando y que cambiará su historia de amor para siempre

─¿Estas loco? ─le pregunté─. ¿Te crees muy enrollado? Vaya, ya has mandado la historia a la mierda.
─¿Que historia? ─me preguntó volviéndose hacia mí muy serio.
El cigarrillo, sin encender, colgaba de la comisura de sus labios.
─La historia de un chico qu no es feo, ni tonto, ni parece tener nada malo, que me mira, me señala usos incorrectos de la literalidad, me compara con una actriz y me pide que vaya a ver una película a su casa. Pero, claro, siempre tiene que haber una hamatría, joder, y la tuya es que, aunque TIENES UN PUTO CÁNCER, das dinero a una empresa a cambio de la posibilidad de tener MÁS CÁNCER, joder. Te aseguro que no poder respirar es una PUTA MIERDA. Totalmente frustrante. Totalmente.
─¿Una hamatría? ─me preguntó.
El cigarrillo, todavía entre sus labios, le tensaba la mandíbula. Desgraciadamente, tenía una mandíbula preciosa.
─Un error fatal ─le aclaré apartándome de él.
(...)
─Los cigarrillos no te matan si no los enciendes ─me dijo mientras mi madre se acercaba al bordillo─. Y nunca he encendido ninguno. Mira, es una metáfora: te colocas el arma asesina entre los dientes, pero no le das el poder de matarte. 

Cuando terminé de leer esta maravillosa historia de amor me quedé con una extraña sensación de vació y tristeza en el cuerpo. Es cierto que la historia es un poco predecible e imaginé como acabaría a medida que avanzaba la lectura, pero es cierto que cuando llegue al final me sentí un poco decepcionada. 
Aun así, tengo que reconocer que la lectura me encantó, es una historia muy dinámica y tan auténtica que te atrapa desde el primer momento. Lo más bonito de esta historia es sin lugar a dudas la historia de amor entre los protagonistas y como cuidan el uno del otro o como se dan su espacio cuando lo necesitan. Y otro punto a favor de esta historia es que no es una historia que hable del cáncer sino de una chica que olvida que padece esta enfermedad para poder seguir viviendo como lo que es, una adolescente. 
También es de destacar el papel de la madre de Hazel así como de su padre, pues son un apoyo incondicional para su hija y solo quieren que sea feliz durante los años que viva.

Pronto voy a ver la película para así poder disfrutar un poquito más de esta maravillosa historia. Sé que la película recibió muchísimas críticas positivas así que estoy ansiosa por verla. No se si la película me gustará tanto como la novela pero como no soy una persona que acostumbre a comparar libros y películas, voy a ver la película con la misma pasión con la que he leído la novela. Ya os comentaré qué me ha parecido, si los actores interpretan sus personajes a la perfección o no...


Para concluir solo os puedo decir que si no habéis leído aún esta magnifica historia de amor, debéis hacerlo ya, porque os aseguro que no os dejará indiferentes sino que más bien os dará una razón para seguir luchando contra vuestras mas oscuras pesadillas y poder hacer realidad vuestros sueños, y os enseñará que donde hay dolor también puede haber felicidad, sonrisas y mucho, mucho amor. 

Puntuación:
4,5

Amazon          Goodreads      About the autor


domingo, 29 de mayo de 2016

Tercer relato original: Deja que mi alma sea libre

Me hacía mucha ilusión escribir otro relato, pero buscando entre mis viejos relatos, encontré uno que presenté a un concurso literario en 2012. Aunque gané, me he dado cuenta que el relato contenía muchísimas incongruencias, faltas ortográficas, errores de coherencia... así que lo he reescrito y este es el resultado. Se que aun hay errores e intentaré ir mejorando día a día. Espero que os guste! 
DEJA QUE MI ALMA SEA LIBRE
      Una pequeña sonrisa se filtro por mi rostro. ¿De verdad todo había acabado?. Mis ojos no podían creer lo que estaban viendo, pero era real, por fin todo ese sufrimiento había desaparecido de mi vida. Un filtro de luz se colaba por las blancas paredes, y mis piernas corrían alocadamente hacia la salida. Mis pies desnudos andaban por si solos y mi corazón latía desmesuradamente. Todo lo imposible e imaginable había cobrado por fin sentido y mis manos golpeaban todo lo que se interponía a mi huida. Un zumbido enorme distorsiono esa realidad perfecta que desgraciadamente no había sido más que un sueño.
   Me desperté de nuevo en ese lugar vacío, con las sabanas húmedas y con un olor desagradable. Mi cuerpo estaba medio desnudo, cubierto solamente por un viejo camisón ocre lleno de suciedad y agujeros. Las paredes de ese lugar se encontraban cubiertas por recortes de diarios, dibujos, y escritos sin ningún sentido todos ellos manchados en sangre. Me vestí en un abrir y cerrar de ojos, sin detenerme en la ventana para observar mi rostro. Sabía que este envejecía cada día, y solo de pensar en ello, me producía una extraña sensación nauseabunda, junto con unas ganas de acabar con ese ser que se reflejaba en el vidrio, un ser completamente distinto a mi.
    El chico de verde abrió la puerta de mi cuarto como cada mañana y me trajo el desayuno. Aguardó en la puerta durante unos instantes, esperando a que corriera hacia él y cogiera con mis astillosas manos esa comida que, a primera vista, parecía sacada de un cubo de basura. Sin embargo, me quedé sentada en la cama. Él se acercó a mi y me dejó la comida en la mesilla. Puso también mis pastillas, con un vaso de plástico al lado. Esperó a que me tomara las pastillas y silenciosamente abandonó mi habitación. Mis ojos se centraron en ese plato y, aunque que no era la comida más apetitosa del mundo, mis entrañas no aguantaron más y se abalanzaron encima del plato. Mis dientes masticaban y trinchaban la comida en milésimas de segundo así que terminé con ese plato en menos de cinco minutos. Entonces pulsé el botón rojo y esperé sentada en la cama.
   Después de unos largos minutos, apareció de nuevo el chico de verde y, con una sonrisa, recogió los platos. Luego me anunció que más tarde llegaría el hombre de blanco para darme la sesión rutinaria en la que intentaría averiguar cómo me sentía ese día. Me quedé callada. ¿Que quería que le contara?, pues me sentía igual que todos los días de esos largos años, encarcelada. Cada día que pasaba mis recuerdos se hacían más pequeños y, de vez en cuando, olvidaba la razón por la cual me encontraba en ese lugar. El chico de verde me preguntó si ya se podía marchar y yo asentí con la cabeza ―mientras mi mirada se perdía entre las migajas de pan que habían quedado esparcidas por la cama. Me besó en la frente y desapareció de nuevo.
  Como el hombre de blanco todavía no había llegado, cogí mi diario que restaba escondido debajo de un azulejo que yo misma había roto en uno de mis días sin sentido. Abrí el diario por la fecha en la que me encontraba, y me apresuré a anotar mis pensamientos, así como a dibujar signos que para muchos no tendrían nunca ningún sentido, pero que para mí, tenían un valor infinitamente grande. Escribí ni más ni menos que lo que me pasaba por la cabeza en aquel momento, mis sensaciones y los sueños que todavía me quedaban por realizar. Finalmente, quería escribir la locura por la que me encontraba en ese sitio, pero cuando me disponía a escribir, algo hizo que cerrara el diario. Me senté con la cabeza en las rodillas y me quedé pensando. Pensé en esos rostros con batas blancas o verdes, sin nombre. Siempre que entraban en mi cuarto me miraban con ojos de desconcierto y miedo, otros me sonreían y algunos pocos salían corriendo. Yo, sin embargo, no mostraba ningún interés en intentar conocerlos, solamente quería escapar de ese infierno. Quería que las manos de esos hombres sin nombre dejaran de lavarme el cuerpo cada semana. No soportaba que me peinaran, ni que intentaran juntarme con otros locos como yo. Solo quería mi libertad, aunque sabía que esa libertad no llegaría nunca.
   Un golpe seco rompió mis pensamientos. Por la puerta entró el hombre de blanco, con sus zapatos desgastados, su libreta caoba y su pluma negra. Se acercó a mí y recitó las mismas preguntas absurdas de cada día. Yo le miré con los ojos apagados y con un susurro le dije que todo estaba bien. Aunque él comprendió que eso no era cierto. Se sentó en el sillín y, por primera vez, empezó a hablar de eso que tanto me atormentaba. Su discurso duró unos largos minutos, y yo, aterrorizada, empecé a chillar. A continuación mis manos golpearon la pared sin que mi cuerpo sintiera ningún dolor, sin embargo mis dedos empezaron a sangrar y el hombre de blanco me detuvo cogiéndome por la cintura. Finalmente una aguja traspasó mi cuerpo que cayó al suelo en milésimas de segundo.
   Me desperté con las manos y los pies atados a una larga camilla con sabanas que olían a desinfectante. Miré a mi alrededor. No había nada. Un silencio espeluznante llenaba ese hueco vacío. Mientras tanto, mis manos luchaban por intentar liberarse de aquel infierno pero desgraciadamente no conseguía escapar de allí, y por ello, esperé a que alguien entrara en la sala y me explicara por qué estaba atada, pues no recordaba nada de lo que había sucedido, ni qué hacía en ese lugar. Solo recordaba mi nombre... no, ya no lo recordaba.
   Cerré los ojos y apreté los labios unos largos minutos, hasta que dos hombres entraron en la sala. Aunque sus labios se movían velozmente y ni siquiera se molestaban en respirar, yo no era capaz de escuchar nada de lo que estaban diciendo. Los párpados se me cerraban y aunque luché por mantenerme despierta, cerré los ojos de nuevo ante las miradas de esos hombres silenciosos.
   Cuando mis ojos se abrieron otra vez, me encontré en un cuarto con las paredes llenas de recortes de diarios, dibujos y escritos con tinta roja que parecía sangre. Una fotografía de una chica de poco más de dieciocho años estaba colgada también en la pared. En el centro del cuarto se encontraba un chico con un uniforme verde. Este me acomodó en la cama y con una sonrisa empezó a mover los labios y, de nuevo, no podía oír nada de lo que él decía. Entonces, en un papel escribió: <<No te preocupes, todo saldrá bien. Tú solo descansa. Estás en tu cuarto, puede que no lo recuerdes. No podrás oír nada hasta dentro de un par de días. Si necesitas nada, golpea la puerta con fuerza o aprieta el botón rojo>>. Dejé el papel en el suelo. Comprendí en ese instante que la chica de la fotografía que no se parecía nada a la chica que se reflejaba en la ventana sin vistas de ese oscuro cuarto, era yo. Miré al chico de verde y asentí con la cabeza para que pudiera abandonar mi cuarto. A continuación, me senté en la cama e intenté pensar en aquella chica de la fotografía. 
Entonces oí una voz aterradora. Aunque no podía recordar nada, sabía que esa voz la había conocido antes. Esa era la voz de la que me había hablado el hombre de blanco. Mis ojos recorrieron todo el cuarto, pero no encontraron a nadie. Esa voz solo quería mi perdición, quería que mi vida acabase en aquel momento. No lograba comprender qué decía la voz pero de algún modo conseguía que mi ser perdiera toda su cordura. Me pregunté si esa voz procedía de algún lugar externo, de otra habitación, de algún loco... Pero pronto descubrí que solo yo podía escuchar la voz, puesto que procedía de mi cabeza. En ese mismo instante lo recordé todo.
   Los hombres de verde me llamaban usuario 09452. Llevaba más de diez años encerrada en el manicomio de Brooklyn. Mis padres me abandonaron allí cuando solo tenía dieciocho años porque desde que empecé a dar mis primeros pasos oía una voz en mi cabeza, una voz que quería que matara a mis padres, una voz que quería que causara dolor a todos los que se encontraran con mi persona. No. Mis padres nunca me abandonaron allí. Fui yo quien les pedí ayuda, y ellos me internaron en el mejor manicomio de Nueva York. Los años pasaron y la voz se apoderó de mi. Me convertí en una loca más.
  Mientras miraba mi viejo y magullado rostro en el vidrio me reía. Después de tantos años bajo inyecciones, tratamientos, y todo tipo de experimentos, por fin recordaba qué hacía allí. Esa sonrisa se convirtió en una sonrisa quebrada. Empezaron a brotar lágrimas de mis ojos e intente que de mi boca saliera un grito de horror, pero solo salió un grito ahogado, de desesperación ante el recuerdo de todo cuanto había sido. El hecho no poder oír nada a parte de la voz en mi cabeza me puso todavía más furiosa. Corrí hacia la puerta y empecé a golpearla. Nadie acudió a mi. Apreté el botón rojo más de cinco veces, hasta que el chico de verde abrió la puerta. Pude ver su rostro horrorizado al percatarse de mi estado irracional. Quiso cogerme los brazos y atarme de nuevo, pero en ese momento ya tenía el diario en la mano, y se lo estampé en la cabeza momento que aproveché para escapar. Me sentí culpable al instante, pero aun así, nunca miré atrás.
  Recorrí esos pasillos oscuros de arriba abajo. Mi locura se apoderaba más y más de mi y yo solo quería que la voz cesara. No encontraba ninguna salida, así que recorrí los pasillos de nuevo y finalmente lo vi. Un agujero, al fondo de todo aquello, me esperaba con los brazos abiertos. A través del agujero mis ojos podían ver una luz muy intensa y un cielo de unos colores intensamente vivos. A través de aquel agujero mis ojos vislumbraban la libertad y supe que mi alma sería libre. Mi corazón en un éxtasis irrefrenable, aceleró cada vez más sus latidos y al fin, mis piernas saltaron al vacío. Mientras mi cuerpo mugriento caía al vacío, supe que la voz caería conmigo, y que ambas pasaríamos a ser una cifra más del famoso patio de suicidios del manicomio de Brooklyn.

domingo, 22 de mayo de 2016

Reseña: Cinder (Crónicas lunares #1)

Título: Cinder
Autora: Marissa Meyer
Editorial: Montena
Año de publicación: 2012
Saga: Crónicas lunares #1
Páginas: 426
Precio:  16,95€ (tapa dura)
ISBN: 978-84-8441-669-6








SINOPSIS:


Cuando Cinder conoce a Kai, el príncipe de Nueva Pekín, el mundo está patas arriba. Una plaga mortal está causando estragos entre la población del reino, y los científicos trabajan contrarreloj para encontrar una posible vacuna. Tras la infección de Peony, la hermanastra  y única amiga de Cinder, esta se ve obligada a trasladarse al hospital para participar como voluntaria en las pruebas médicas que está llevando a cabo el misterioso doctor Erland, unas pruebas a las que ningún otro paciente a sobrevivido. Pero para sorpresa de todos, Cinder saldrá con vida...Y no solo eso: en el hospital descubrirá un secreto de su pasado que podría cambiar el futuro del mundo... Y unir a Cinder y a Kai de forma inesperada.

OPINIÓN PERSONAL:
Hace ya unos meses que una amiga me recomendó este libro, pero hasta ahora no tuve la oportunidad de leerlo. 

Cinder es una nueva versión de la ya conocida historia de la Cenicienta, con la diferencia que esta nueva historia está ambientada en el futuro y posee una trama mucho más trabajada. 

La historia -narrada en tercera persona- nos presenta la vida de una ciborg (mitad humana, mitad robot) llamada Cinder, que vive con sus hermanastras Peony y Pearl y su madrastra Adri. No hay ni un solo día en el que Cinder no se odie por ser una ciborg, y sabe que los demás también la desprecian por ello. Adri -al igual que en la historia original de la Cenicienta- la maltrata verbalmente recordandole lo insignificante que es y la explota diariamente haciendo que trabaje para ella. Cinder es la mejor mecánica de su país llamado Nueva Pekín. Es por eso que un día el príncipe de Nueva Pekín, llamado Kaito, la visitará para pedirle que le arregle a su androide. 
Además, en ese futuro, el país y el mundo entero se ven terriblemente condicionados por una epidemia de leutomosis. Para encontrar una cura a esta enfermedad, los científicos, utilizan a ciborgs como si fueran ratas de laboratorio y son muchos los ciborgs que fallecen ante los múltiples experimentos a los que son sometidos.
La historia dará un giro interesante cuando Peony caerá enferma de leutomosis y Adri enviará a Cinder con los científicos para que estos experimenten con ella y encuentren una cura para Peony. Tras mostrar resistencia pero sin éxito, Cinder será llevada con los científicos. Allí conocerá al doctor Erland, quien se mostrará muy interesado por la joven Cinder. Poco a poco el doctor ayudará a Cinder a descubrir un secreto que quedó escondido años atrás y que la cambiará para siempre. 

Los personajes que encontramos en Cinder aparecen descritos de forma magistral por parte de la autora. 
Cinder es una luchadora que hasta el momento en que Peony enfermó, jamás se había revelado ante nadie, pero que poco a poco -y a medida que avanza la trama- se convertirá en un personaje con ganas de libertad y justicia. En cuanto al príncipe Kaito o Kai, es el personaje más inocente e inexperto de la novela, que pronto tendrá que tomar decisiones importantes para su país. 
Otros personajes importantes serán el doctor Erland, que será quien ayudará a Cinder a descubrir su secreto; la reina Levana, procedente de Luna y que es quien pretende dominar la Tierra; Peony, que a diferencia de la versión de Cenicienta sí quiere muchísimo a Cinder; Iko, una androide con mucha simpatía y la mejor y única amiga de Cinder; y Adri y su hija Pearl, que se dedicarán a hacerle la vida imposible a Cinder. Estos dos últimos personajes son los que más me han disgustado, y aunque en algún momento he sentido lástima por ellos, lo cierto es que se hacen odiar quizás más que en la historia original de la Cenicienta

“-No podemos descartar la vanidad, pero en realidad se trata de una cuestión de control. Es más sencillo engañar a los demás para que crean que eres hermosa si eres capaz de convencerte a ti misma de que en realidad lo eres. Sin embargo, los espejos tienen la rara virtud de decirnos la verdad.”

En cuanto a la trama amorosa, se agradece que no sea ni mucho menos el principal tema de la historia. Lo cierto es que apenas se percibe una trama amorosa entre el príncipe Kai y Cinder, y aunque sí es cierto que Cinder se siente atraída por la belleza e inocencia de el príncipe, y que este la persigue en varias ocasiones, no nace una historia entre ellos hasta el final. Me imagino que en los siguientes libros de la saga sí podremos ver un poco más de esta historia de amor. 

Lo que más me ha gustado de la historia es que esté narrada en tercera persona y que nos permite ser participes de lo que están viviendo tanto Cinder como el príncipe Kai. Además, otro punto fuerte de la novela son las descripciones que hace el narrador de todo tipo de mecanismos y utensilios futuristicos. Es un verdadero placer poder leer una obra tan detallada en cuanto a descripciones se refiere. 
Y otro punto a favor es que la historia presenta muchos momentos dramáticos que la protagonista tendrá que ir superando. Lo cierto es que hay situaciones que me erizaron la piel, otras que lograron conmoverme, y muchas otras en las que no pude evitar llorar. 
Además, me pareció muy acertada la forma en la que los personajes expresan sus emociones, y que a pesar de ser una versión de la Cenicienta, esta versión sea muchísimo más adulta y con una trama con sentido.   

Lo único que me parece que falla en esta historia, es que es bastante predecible, pues son muchos los secretos que se plantean al principio y que se descubren al final que yo ya me había figurado desde un principio. 

Aún así, la trama es genial y se agradece que la historia sea dinámica y rápida de leer y a pesar de no haber muchas escenas de acción, es una historia que consigue que a medida que vas leyendo tengas que seguir con la lectura para saber que sucede a continuación. 

-Puedes llamarme Kai.
-¿Disculpad? -preguntó asombrada.
-Olvida lo de «Alteza». Ya me llama así... todo el mundo. Puedes llamarme Kai.
-No. Eso no estaría...
-No me obligues a dictar una orden real -repuso el príncipe con una débil sonrisa.



En conclusión, solo puedo añadir que Cinder es una historia que ha conseguido atraparme desde el minuto uno y os animo a leerla también. Además,  esperó poder leer la continuación de la saga en los siguientes meses e ir haciendo las reseñas de esta gran saga. 


¿Y si el destino de la Tierra dependiera de una sola chica?

Puntuación:
4,5

Goodreads        Amazon       Marissa Meyer

sábado, 14 de mayo de 2016

Reseña: Ciudad de Hueso (Cazadores de sombras #1)

Título: Ciudad de hueso 


Autora: Cassandra Clare
Editorial: Destino
Fecha de edición: abril de 2016
Saga: The Mortal Instruments
Páginas: 505
Precio: 11,9
ISBN: 978-84-08-15398-6











Sinopsis:

En el Pandemonium, la discoteca de moda de Nueva York, Clary sigue a un atractivo chico de pelo azul hasta que presencia su muerte a manos de tres jóvenes cubiertos de extraños tatuajes. Desde esa noche, su destino se une al de esos tres cazadores de sombras, guerreros dedicados a liberar a la tierra de demonios y, sobre todo, al de Jace, un chico con aspecto de ángel y tendencia a actuar como un idiota.

Opinión personal:

Hace días que terminé de leer este maravilloso libro de Cassandra Clare titulado Ciudad de Hueso y, aunque quería reseñarlo, con los exámenes de inglés me fue imposible. 
Lo cierto es que conocí la saga Cazadores de sombras (o The Mortal Instruments) gracias a la serie Shadowhunters, pero como esta terminó su primera temporada, decidí empezar a leer los libros. Al principio me daba miedo que los libros no consiguieran llenarme tanto como la serie, pero esos miedos desaparecieron cuando empecé a leer el primer libro. 

Ciudad de Hueso narra la vida de Clary Fray, una adolescente que ha vivido sus últimos quince años bajo la protección de su madre. Pues su madre -gracias a los poderes del famoso mago de Brooklyn- le ha ocultado su identidad real, es decir, que es una cazadora de sombras. Pero en el momento en que Clary acuda al Pandemonium -famosa discoteca de su ciudad- junto a su amigo Simon, su vida dará un giro, y descubrirá que en la Tierra no solo viven los humanos, pues en ésta conviven seres fantásticos inimaginables, como hombres lobo, vampiros, brujos y otros seres fantásticos, además de demonios. Así pues, en este mundo mágico es donde viven los cazadores de sombras, que son quienes se ocupan de mantener el mundo a salvo de los demonios.
Cassandra Clare nos introduce magistralmente a este mundo fantástico, y, aunque al principio el libro es algo lento, pronto se vuelve muchísimo más dinámico.


"Amar es destruir, y ser amado es ser destruido"

Además, los personajes principales están dotados por algún aspecto que los hace muy característicos. Simon se caracteriza por ser un joven algo descuidado y poseer un humor que consigue sacarnos más de una sonrisa; Clary  es una joven que ama a su madre y que es capaz de todo para reencontrarse con ella; Izzy es una luchadora que se siente amenazada ante la llegada de Clary pero que pronto no concebirá vivir sin ésta; Jace es un chico con un carácter un tanto ácido debido a su pasado, y aunque que vive solamente para matar demonios, su vida cambiará cuando conozca a Clary; y Alec, aunque tiene un carácter complicado, no duda en cuidar de sus hermanos día a día. 
Si os soy sincera, de todos estos personajes, el que más me ha gustado es Magnus (aunque puede que sea por al cariño que le tengo debido a la serie). También me han gustado las tramas de los hermanos Lightwood -Izzy y Alec-, que aunque en este primer libro no vemos una gran evolución en sus personajes, estoy segura de que en los siguientes libros la autora se centrará muchísimo más en ellos. Y también me he enamorado del personaje de Luke, del que no os hablo demasiado para no hacer más spoilers, pero del que sí os anuncio que es un personaje con luz propia, que es uno de los pilares en la vida de Clary y que por ello tiene mucha fuerza en la trama.


Hace mil años, el ángel Raziel mezcló su sangre con la de los humanos, creando la raza de los cazadores de sombras, que convive con nosotros con la finalidad de protegernos de los demonios; aunque son invisibles al ojo humano. 

En conclusión, Ciudad de Hueso es un libro que recomiendo muchísimo a todo aquél que le apasionen las historias fantásticas. Además, es de agradecer que la trama romántica no aparezca de la nada y que los personajes manifiesten sus sentimientos a su debido tiempo. Pronto me leeré el segundo libro de esta gran saga y espero poderos reseñar el libro con las mismas buenas sensaciones que me ha dado Ciudad de hueso
Por cierto, si queréis comprar los libros, os recomiendo que compréis esta nueva edición -de tapa blanda- porque es más barata.


Puntuación: 5/5

Goodreads          Amazon        Sobre la autora

Atentamente, 
Mad girl.

domingo, 1 de mayo de 2016

Reseña "10 razones para odiarte"

10 razones para odiarte


Quería empezar las reseñas de películas reseñando un filme que desde pequeña me atrapó de los pies a la cabeza. La película se titula 10 things I hate about you y es una pieza estadounidense de 1999, protagonizada por una joven Julia Stiles y un maravilloso Heath Ledger. Se trata de una adaptación cinematográfica de la obra de Shakespeare La fierecilla domada.  



SINOPSIS 

La historia se centra en la vida de Kat Strattfort -personaje interpretado por Julia Stiles-, una adolescentes rebelde que debido a una mala experiencia del pasado se muestra como alguien frío ante los demás. A diferencia de su hermana Bianca, Kat es una chica reservada, enfadada con el mundo. Las hermanas tienen una regla impuesta por su padre que les prohíbe salir con chicos antes de graduarse. Pero su padre cambiará la regla por otra, y esta vez, la regla dirá que Bianca no podrá salir con ningún chico hasta que Kat lo haga, lo que supone un problema para Bianca debido al carácter poco amistoso de Kat.

Sin embargo, al comienzo de la película, se nos presenta a Cameron, el chico nuevo del instituto. Cameron se enamora automáticamente de Bianca, y con la ayuda de su nuevo amigo Michael, harán todo lo posible para que Bianca pueda salir con él. Para conseguirlo, engañaran al chico guapo y rico del instituto llamado Joey. Joey, que apostó con un amigo que se acostaría con Bianca -que es virgen-, pagará a Patrick Verona para que salga con Kat. Patrick -personaje interpretado por Heath Ledger- es el chico malo del instituto, pero no el chico malo guapo del que todas las chicas se enamoran, sino el matón, un chico violento, conflictivo, que descuida por completo su aspecto aunque físicamente sea hermoso. 



Patrick pues, aceptará el dinero de Joey e intentará enamorar a Kat, lo que no será fácil ya que Kat no le verá con los mismos ojos que las otras chicas, y en lugar de tenerle miedo se enfrentará a él. Finalmente, vivirán muchos momentos juntos y se enamorarán. El problema será que Patrick se sentirá culpable por haber aceptado el dinero de Joey ya que sabe que si Kat descubre ese secreto le dejará para siempre.



OPINIÓN PERSONAL

Sinceramente tengo que decir que esta película me enamoró y lo sigue haciendo cada vez que la veo. Es cierto que es una historia romántica a más no poder, y un poco inverosímil, pero a veces se necesitan estas historias que nos permita ir más allá de la monótona realidad a la que nos enfrentamos cada día.
También me gustaron muchísimo los grupos de rock feminista y revolucionario que suenan durante la película. Dan a la película un ambiente más moderno, cercano a nuestros días.

La actuación de unos jóvenes Heath y Julia son brillantes, y si eres una persona que ama las historias de amor no puedes perderte esta. Además, las actuaciones de los personajes secundarios son muy divertidas y dan a la trama mucho más dinamismo y frescura, y a pesar de ser una película antigua, se hace muy amena. Y el final de la película es muy poético y te deja un sabor de boca realmente agradable. 

Es de destacar que la película tuvo tanto éxito que por ello más tarde hicieron una serie de televisión -adaptación de la película-, que nunca llegó a superar la fama que tuvo la película de los 90. 



<<Odio cómo me hablas y también tu aspecto.
No soporto que lleves mi coche ni que me mires así.
Aborrezco esas botas que llevas y que leas mi pensamiento.
Me repugna tanto lo que siento que hasta me salen las rimas.
Odio que me mientas y que tengas razón.
Odio que alegres mi corazón pero aún más que me hagas llorar.
Odio no tenerte cerca y que no me hayas llamado.
Pero sobretodo odio no poder odiarte porque no te odio ni siquiera un poco, nada en absoluto.>>




Atentamente,

Mad girl. 

Segundo relato original: "La voz consumida"

La voz consumida
 Ya no soy nadie, solo un número, una cifra que apareció un viejo periódico de 1998 y que quedó olvidada para siempre.

 Nuestra historia no es la más normal del mundo, puesto que nos conocimos de una forma un tanto extraña. Yo me encontraba desabrigada en la calle, con el cuerpo descuidado y cubierto de mugre. Mi ser permanecía en silencio, maldiciendo entre dientes a la persona que me había llevado hasta esa horrible situación.
 Entonces, silenciosamente, te acercaste a mí y me tendiste tu mano. Mis ojos, sin embargo, ni siquiera te miraron, ya que lo único que quedaba en ellos era odio y dolor por un pasado cruel, un pasado que se repetiría una vez más. 
 Ese mismo día, permití que entraras en mi vida. Había algo en ti que te diferenciaba de los demás, o simplemente yo veía en ti lo que siempre había querido en un hombre. No podía ver la frialdad de tu corazón, solo veía al hombre que un día salvó mi alma.

 Es curioso como las personas cambian de un día para otro, y como llega un momento en que esa persona tan importante no es más que un desconocido. Así es como me sentí yo a tu lado después de entregarte mi vida. Los días pasaban y yo me sentía cada vez más y más sola. Tu ni siquiera te dabas cuenta pero poco a poco me fuiste apartando de tu camino hasta el punto de ni siquiera acompañarme en las frías noches de invierno.  Desaparecías durante días y cuando volvías no había sentimiento de culpa en tus ojos. Sin embargo, mis ojos sí derramaban lágrimas por ti, y se consolaban con pensar que mañana sería otro día y que tú volverías a ser el que habías sido.

 ─No te vayas todavía, tenemos que hablar de nosotros te dije con voz ahogada─. Necesito saber si todavía sigues siendo el mismo de antes. Necesito volver a sentir tus besos, tu piel rozando la mía...
  ─Cierra la boca...¡y desaparece de mi vista! 
 Tus palabras helaron mi voz para siempre. Acto seguido, de tu boca empezaron a salir más insultos y gritos. Yo permanecí en silencio, ensombrecida e inmóvil, incapaz de creer que estuvieras actuando como un monstruo. Pero tus insultos no acabaron allí. Cada día eran más frecuentes, insultabas y gritabas y luego me dejabas sola llorando en un rincón. Desee haberme quedado sorda para no tener que escuchar todas tus ofensas. Pero cuando pensé que no podía ser peor, empezó la sangre.

 Empezaste a llegar borracho a casa. Me decías que no habías bebido pero el pudor repulsivo que producía tu cuerpo te delataba una y otra vez, y yo no podía hacer nada más que callar, porque tenía miedo de enfrentarme a ti y que tú te fueras de mi lado para siempre. Tus golpes dejaban manchas oscuras en mi piel que posteriormente se convertirían en cicatrices de guerra. Cada día sumaba una nueva cicatriz. Un día en el rostro, otro en el pecho, otro en las costillas, y así eternamente. Nunca tuve el valor de enfrentarme a ti, era muchísimo más fácil callar que darme cuenta de la realidad que había ante mis ojos. Lo cierto es que yo me preguntaba si estabas enfadado conmigo o con el mundo. Nunca pude comprender que fue lo que te faltó para poder ser feliz. Lo tenías todo, una casa, amigos, un coche, gente que te quería y una mujer que estaba dispuesta a dar su vida por ti. 

 Inesperadamente, un día como otro cualquiera, llegaste temprano a casa y me abrazaste entre tus brazos. Me sonreíste como solías hacer cuando nos conocimos y te disculpaste por tu comportamiento, Me juraste que nunca más me harías daño y me pediste una nueva oportunidad. Y yo, muriendo de amor, te concedí ese deseo y ese fue mi error porque tus palabras estaban completamente vacías y pocos días después ya se las había llevado el viento.

 Volviste a salir con tus amigos por las noches y a llegar borracho a casa, por lo que me armé de valor y te dije que ese día yo también saldría con mis amigas. Entonces, me tiraste al suelo bruscamente. Me encerraste en la habitación y me dijiste que no saldría de ahí, que yo solo te pertenecía a ti y que como era tuya no podía ir a ningún lugar sino era contigo. Recapacité dócilmente y permanecí encerrada durante horas, prisionera de un hombre que finalmente se convirtió en prisionero de si mismo.
 Desgraciadamente nunca encontré el valor para acabar contigo, o para contarle a quiénes realmente me querían lo que tu estabas haciendo conmigo. Y entre mis últimos alientos seguí a tu lado, aguantando el dolor que aquello me producía y vislumbrando desde la ventana una libertad que tu nunca me concederías.

 Al fin, llegó el lunes de mi perdición. Desde el dormitorio podía oír tus pasos bruscos y descompasados. De nuevo estabas borracho. Ese día venías muy enfadado porque te habían despedido del trabajo. Me miraste con unos ojos llenos de odio y me golpeaste contra la pared. Acto seguido me diste un puñetazo mientras gritabas que todo aquello era culpa mía. Como una niña que lucha contra sus monstruos nocturnos, corrí por la habitación hasta poder escapar de tus garras. Me encerré en el baño durante horas pero más tarde terminaste el trabajo que habías dejado a medias. Tiraste la puerta del baño de un puñetazo. Me agarraste los cabellos y empezaste a desgarrarme la ropa. Me desnudaste y me hiciste tuya por última vez, sin que yo pudiera hacer nada para impedirlo.  Cuando acabaste me dejaste allí malherida durante horas. Por la noche te acercaste al baño y con el bate de béisbol que te regalé me diste un último golpe. El grito ahogado que salió de mis labios quedó cicatrizado entre esas cuatro paredes para siempre. Cuando mi corazón cesó su compás te quedaste al fin callado. Encendiste un cigarrillo, con las manos manchadas de sangre, y lo consumiste en silencio, lentamente. Acto seguido, te sentaste junto a mi. Reseguiste mi cuerpo con el cigarrillo, manchandolo de sangre y escupiste en mi rostro con un <<maldita zorra>> final. Después te levantaste y tiraste el cigarrillo entre mis cabellos. Finalmente, con las manos sudorosas limpiaste toda la sangre y enterraste mi cuerpo en el jardín.

 En los periódicos aparecí como la joven de veintiocho años que desapareció una lluviosa noche de 1998. Los días pasaron y tu te olvidaste de mi. No había culpabilidad en tu rostro, pero sí miedo, miedo de que mi cuerpo fuera encontrado y que tus huellas en él fueran descubiertas. Pasaron los años y empezaste a conocer a otras chicas. Estas chicas, eran parecidas a mi. Todas ellas habían perdido el rumbo, tenían miedo de que otro hombre les rompiera el corazón, que las ensuciara de nuevo con sus manos, pero con tus palabras lograste que todas ellas se abrieran a ti. Tu locura terminó consumiéndolas a todas, igual que me consumiste a mi y acompañaron mi recuerdo que permanecía preso en las paredes ensangrentadas del baño.

 Y por fin, el karma llamó a tu puerta y te atrapó. Fue una chica, de pequeña estatura, quien harta de aguantar tus puñetazos tuvo el valor de llamar a la policía y pedir ayuda. Esa chica, de quien desconozco el nombre, fue la única que se atrevió a acabar con la bestia.  Fue tan fácil, y tu eras tan estúpido, que tus mentiras fueron descubiertas con la misma facilidad con la que acabaste conmigo.
 La policía se acercó a tu casa y comprobó que todo era correcto. No había sangre ni magulladuras en ninguna habitación puesto que cada vez que tus manos se manchaban en sangre te asegurabas de limpiarlas bien, y junto a ellas, todo lo que el cuerpo inerte y tus manos hubieran tocado. Pero olvidaste algo.
El jefe de la comisaría, te miró con desaprobación y se dirigió a la salida. La puerta dio un golpe seco detrás de él. Te reíste y te sentaste en el sillón complacido. Pero ese día algo se truncó.

 El karma jugó su última carta. El jefe de policía se paseó por el jardín donde residían los cuerpos sin vida. El hombre se abrochó el chaleco y respiró el aire infectado que se movía entre las hojas. A continuación examinó de nuevo la casa, miró la hierva que crecía desigual en cada parte del jardín y sin esfuerzo, sus ojos encontraron la colilla del viejo cigarrillo que te fumaste la noche que acabaste conmigo. Al principio no le dio importancia, solo se trataba de una colilla normal tirada en el suelo, pero cuando se agachó para cogerla y tirarla a la basura se percató que tenía manchas rojas. Entonces el aroma de putrefacción se filtro por sus fosas nasales. Se cayó redondo en el jardín, siendo consciente del asesino que se escondía tras la puerta. Y luego todo se convirtió en una pesadilla para ti. 

 Te condenaron a veintiocho años de prisión, que irónicamente era la edad que yo tenía cuando acabaste con mi vida. Tus horas se hicieron eternas entre esas paredes oscuras y frías, acompañado por otros seres igual o peores que tú. Entre esas rejas ensordecidas la locura se adueño de tu cuerpo.
 Permaneciste encerrado como un monstruo y cuando por fin llegó el día en que te tocaba salir de la cárcel encontraron tu cuerpo colgado de una de las paredes de tu celda.

 Y ahora, mientras yo puedo al fin liberarme de ti, tú te encuentras atrapado para siempre, entre sangre y gusanos y al igual que yo, pasarás a ser una cifra más que aparecerá en el periódico, una cifra que se consumirá igual que la colilla que te delató.

Atentamente, 
Mad girl.